sábado, 6 de agosto de 2011

In memoriam

“No te preocupes por la gente de tu pasado. Siempre habrá una razón por la que no estarán en tu futuro.” (Anónimo)

     A Antonio, entusiasta de la planificación estratégica, que invirtió casi una hora en explicarme el caso de una intoxicación por comer pescado con ciguatera.  
    
A don Sito, nuestro guardia de seguridad, que vigilaba el edificio con un prototipo de kalashnikov de la primera guerra mundial.
     A Enrique, que viajo a Santo Domingo como seminarista, tomó un concho hasta la embajada de los Estados Unidos y se declaró refugiado político.
     A Euclides, mi taxista, que tenía soluciones geniales y definitivas para todos los problemas del tránsito en Santo Domingo. 
     A Gisela,
que le robaron el coche a la puerta de Mapfre mientras pagaba el recibo del seguro. 
    
A Guillermo, a su señora y a sus niñas, que aseguraban no haber comido nunca una tortilla de patata y cebolla tan rica como la mía.
     A Heiko, que despidió a su empleada doméstica porque le robaba aceite y azúcar.
     A Horacio, que me convidó a merendar en el Hooters del Acrópolis y se nos enfrió el café mirándole las tetas a la camarera, que era colombiana. 
     A Jacques, que viajo de París a Santo Domingo con una impresora de inyección de tinta y no la pudo emplear por el voltaje.
     A José María, que se fue a Samaná a ver las ballenas jorobadas y no las vio.
     A Juanma, que recogió un perro callejero, le mordió en la mano y tuvieron que ponerle la antirrábica.
     A Julián, que tenía una neverita en su despacho y me invitaba a un trago de vez en cuando.
     A las mujeres de la tercera planta, que se ponían a comer a mediodía en punto y terminaban la tertulia a las cuatro de la tarde.  
   
A mi director espiritual, que tenía una sobrina de puta en Castelldefels, y decía que estaba de cocinera en casa de un diplomático. 
     A Norberto, que se enamoró locamente de una negra zahína que andaba de bonche por la Venezuela.
     A Salvador, del Mesón Cienfuegos, que nos obligaba a comer la fabada con el aire acondicionado a tope, por si nos daba un golpe de calor. 
    
A Sandra y a Clara, que consiguieron que nos dieran una visa de cortesía en cuatro meses, aunque lo normal es que la concedan en un par de días.
    
A toda la gente maravillosa que me ha soportado con infinita paciencia.
     A todos los imbéciles que he sobrellevado durante un año con serenidad, entereza, estoicismo y resignación. 

 
   A todos, ¡adiós!


IMAGEN: Fragmento de “Individuos”, del pintor español José Ramón Gabilondo. Reside y trabaja en Madrid.

14 comentarios:

José María dijo...

Por supuesto que tus seguidores del Cuaderno de Asunción y del Cuaderno Dominicano lo seremos también del Cuaderno de Makalali.
¡Qué envidia siento, tú ya sabes: Africa del Sur, reserva, animales...¡
Espero ser gente de tu pasado, de tu presente y, por supuesto, de tu futuro.
Las ballenas no las vi pero nos quedan las risas, los tragos y la fabada.
Salud y suerte

Leónidas dijo...

Todas tus publicaciones para mí fueron un éxito, debes tener un orgullo por ello, agradezco que me hayas tenido en cuenta para leerlas. Cariños de siempre.

Pascale Lora dijo...

Gracias a ti Felix, por procurarnos tantos momentos de fecilidad con tus escritos tan hermosos y tan llenos de sinderidad. Momentos de descubrimientos, de reflexiones, de sueños. El cuaderno de Makalali ya está colocado en mis favoritos, esperando que llegué el 3 de septiembre y tu primer escrito... Que Africa del Sur sea todo un encanto para ti. Un fuerte abrazo.

FD dijo...

A Félix por regalarnos emociones y visiones tan claras y fuertes, suerte en África

Claribel dijo...

Cuanta nostalgia al leer estas notas que expresan despedida. La verdad es que para mi fue un verdadero y reconfortante placer, trabajar con alguien tan profesional y humano como usted.
Con gran cariño.

Oscar dijo...

Muy bello fragmento, Felix!, pero vos todavia no te mueras...!!
un abrazo
Oscar

Ignacio dijo...

Alguien que se despide de los imbéciles que ha soportado es un tío elegante.
Que tenemos que seguirte a Sudáfrica? Pues allí vamos. Un abrazo.

José Ignacio dijo...

Querido Félix,
Ya con el diseño del nuevo blog te has lucido. Te mando a favoritos.
Un abrazo, JI Fito

Alberto Quílez dijo...

Suerte en tu nuevo destino!!! No paras!!!
Me ha encantado tu ultima frase de despedida. Supongo que nadie se verá reflejado allí: el ser humano es así.
Un abrazo.

Horacio dijo...

Gracias a ti mi joven amigo.

Guillermo Spaini dijo...

¡¡Vamos, gallego querido!! Si necesitas un veterinario que te salve de una borrachera con una elefanta, ¡¡llámame!! ¡¡No te voy a faltar!!
Vamos al próximo blog.

Laura santander dijo...

Querido Félix, me encanto el cuaderno Dominicano, y ya puse el de Makalali en mis Favoritos!!!!!.
Deseo que tengas cantidad de nuevas aventuras para compartir con tus lectores!!!! Cariños desde Asunción.

José Pedro dijo...

Un abrazo, buen viaje y feliz estadía en Makalali!

Ana dijo...

!Genial como siempre tu deliciosa despedida! Pero ahora, ¿qué vas a hacer a Makali? ¿Dónde queda éso dentro de África?