sábado, 30 de abril de 2011

Monárquico o republicano

El 14 de abril, algunos obstinados conmemoran el Día de la República Española, no sé si se referido a la primera, a la segunda, al día en que la instauraron o a su fecha de caducidad. Lo cierto es que, como dijera El Guerrita –califa del toreo cordobés–, “hay gente pa tó”, así que no me faltaron correos mayoritariamente favorables a tan singular celebración.

Es notoria mi absoluta indolencia por estas cuestiones y el nulo interés que despiertan entre mis neuronas. Pensaba yo que, viviendo en un reino, en el Reino de España, hubiera uno de ser monárquico por simple toponimia, sin ir más lejos.

image“Tanta tropa no puede estar equivocada”, -me dije no obstante- y como esos días apetecía madrugar, me dispuse a invertir el alba rebuscando en la wikipedia lo que el mercado ofrece en el rublo de repúblicas y monarquías. Y encontré cosas interesantes:

Estados Unidos. República. Primera en el ranking mundial de competitividad y en investigación y en universidades y en “n” aspectos más. Tantos que Zapatero decidió irse junto a Obama a rezar por si el de arriba le echaba una manita con lo del paro. O con lo de las niñas.
Finlandia. República. Primera en educación, según el informe PISA, y en investigación tecnológica. Ha firmado todos los instrumentos internacionales existentes sobre derechos humanos.
Alemania. Republica. Eisbeis mit Sauerkraut. Goethe, Schiller, Bach, Beethoven, Kant, Hegel…¡Casi nada! Primera en empezar a crecer tras la crisis. Locomotora económica de Europa, germanófilos aparte.

A punto de hacerme republicano, me entero de que algunos recalcitrantes quieren volver a 1933. Eso sí que no. Poco después vino la guerra y los republicanos la perdieron. Y el presidente de aquella república se llamaba Azaña, con “z”. Definitivamente, no. Nada de “zejas”, nada de desenterrar muertos.

Tiré de nuevo de wiki y encontré esto:

Japón. Monarquía. Alfabetización del 99,9%, de las más altas del mundo, si no la más. Todo en electrónica y tecnología de última hora. A pesar del terremoto y de las centrales atómicas descacharradas, primeros en casi mucho.
Suecia, Noruega y Dinamarca. Monarquías. En el grupo “muy alto” de desarrollo humano y a la cabeza de Europa en desarrollo económico. Calidad de vida, smørrebrød, esquí a tope. Envidiables en casi todo.
Reino Unido. Monarquía. Ochenta años de esperanza de vida al nacer. Echándole huevos para remontar la crisis fuera del euro, conducir por la izquierda… Fausto idioma universal.

Nada, nada, ¡monárquico!...

imageMejor no. Estoy hecho un lío. No me apetece ser súbdito como los ingleses. Volví a considerar las repúblicas: Cuba y Venezuela no, que son dictaduras del pueblo y a mí el pueblo me la reflanflinfla. ¿Qué tal China?... Un “dragón” con la economía disparada, la muralla china… ¡hermoso país! Se debe estar bien allá. Pero no me gusta tanto rollito primavera y tanto arroz tres delicias, que estriñe mucho. No. Tampoco.

Y de pronto se hizo la luz: ¡soberanista! Eso es. Me haré soberanista. Fiel, como la fiel infantería, al brandy Soberano de González Byass.


IMÁGENES: Arriba, fragmento de “La libertad guiando al pueblo”, del pintor francés Eugène Delacroix. Abajo, una calle de Londres engalanada para la boda del príncipe Guillermo de Inglaterra con Kate Middleton.

sábado, 16 de abril de 2011

Semana Santa

Semana SantaNi ancestral folklore patrio, ni rito atávico, ni baraúnda religiosa, ni espectáculo turístico. Simplemente, el reencuentro de un pueblo, en la concordia de la primavera, con el paisaje moral de sus sentimientos y de su conciencia, de sus pasiones y de sus emociones. La cita con la memoria, preservada a través del tiempo, que nos vincula con la necesidad de la indulgencia, en esa dimensión social del amor y la piedad.

Esto es, en cualquier lugar de España, nuestra Semana Santa: una conmemoración profundamente enraizada en las mejores cualidades humanas, en la ética y en la religión, arropada en una simbología de enorme potencia emotiva y bellísima sensibilidad estética.

Las miradas vacías de los que no ven deberían asombrarse del respeto con el que vive cada uno la expresión de su fe o los motivos de su presencia. Ninguna otra cita masiva genera tantísima tolerancia. Mujeres pro-abortistas caminan descalzas junto a la imagen del Cristo del Gran Poder, protegiéndose acaso, con un pañuelo, de la lluvia de cera de los cirios. Políticos profundamente críticos con la Iglesia Católica, presiden sin conflicto las procesiones de su ciudad.

Al caer la tarde del Viernes Santo, las calles se visten con los colores serios de las túnicas de los costaleros cubriendo la arpillera de sus costales. Caminan sin reparar en la presencia de la gente, sombras mudas, silenciosas zapatillas de esparto, rápidos y solemnes hacia su cita anual con el rito de la pasión y la misericordia. No hay gestos, ni palabras, ni saludos.

Dentro de unas horas serán solamente costaleros anónimos portando la efigie de un Cristo Crucificado en la procesión de una de las numerosas cofradías. El majestuoso andar de costeo a costeo, tantas veces ensayado, levantará arrebatadas pasiones entre el público, al compás de una música solemne, en el estallido de la percusión o en la situación respetuosa del silencio.

Nadie que no haya estado en las trabajaderas, juntando su esfuerzo con otros como él, sabe hasta qué punto se comparte ahí abajo la experiencia del sufrimiento. Uno de ellos, intelectual escéptico, me dijo un día: “No creo que estoy llevando a Dios sobre mis hombros, pero sí a un hombre que murió por el perdón de todos. Con esto me basta para involucrarme.”

Las imágenes pueden tardar un ratito en aparecer.

En Aragón, la Semana Santa se vive bajo el eco profundo, palpitante y abrupto de bombos y tambores. En el estruendo de la percusión, con su ritmo monótono y primitivo, desfilan las procesiones, los penitentes, los pasos y las cofradías. Se evocan autos sacramentales y el pueblo conmemora con piedad la muerte del Salvador.

Del Hombre que, al perdonar a sus enemigos porque no saben lo que hacen, dejó abierto el poder del Dios clemente incluso para los que sí lo saben.


IMAGEN: Cartel promocional de la Semana Santa de 2011 en Zaragoza, Ciudad de los Sentidos, editado por el Depto. de Turismo.

sábado, 2 de abril de 2011

¿Cómo dice que se llama usted?...

En un país mayoritariamente religioso, donde el “gracias a Dios” y el “si Dios lo permite” están presentes a todas horas y en toda circunstancia, el viajero esperaría encontrarse con personas cuyos nombres estuvieran, digamos, más acordes con el santoral de la iglesia o el almanaque bristol hispano americano. Nada de eso.

La fórmula ¿cómo dice que se llama usted? se constituyó en la repetida y obligada pregunta del recién llegado, ante la imposibilidad de entender, en primera instancia, nombres como Bellanire, Waquidia, Marondy o Numencio. Con el paso de los meses, uno se va acostumbrando a tan multicolor hecatombe onomástica, regodeo de lingüistas y júbilo de lexicógrafos.

En su desmedida afición por la singularidad, tan propia de los dominicanos, destacan algunos personajes que aportaron pinceladas de supuesta cultura a este delirio. El dictador Trujillo puso a sus hijos nombres de personajes de la ópera Aida: Ramfis y Radamés, nada menos.

Se dice que, durante la represión antiizquierdista del presidente Balaguer, centenares de padres contestatarios expresaron su protesta bautizando a sus hijos con nombres de simbología comunista: Hochimín, Sovietski… incluso Stalin y Lenin, que ya son ganas.

Con el rechazo frontal del cura de la parroquia, alguien, hacia 1940, tuvo la idea de tributar su mejor creación, sus hijos mellizos, a dos estrellas cercanas a su ideología: Hitler y Mussolini. La embajada de Italia, complacida, envió al admirador dos retratos autografiados de los líderes fascistas.

En esta alucinante carrera hacia la conquista de lo peculiar, destacan disparates que acompaño de sus apellidos para que puedan apreciarse en su justa dimensión: Expreso Valdés, Meningitis Rodríguez, Etcétera Vázquez, Suéter Pons o Albania Urss Díaz.

Siempre no fue así. En algún tiempo, lo habitual era bautizar al recién llegado con el nombre del santo del día, con la nota pintoresca de que, a veces, se utilizaba únicamente la denominación religiosa genérica del santoral como, por ejemplo, Nuestra Señora Rodríguez, Apóstol Santiago González, o Beata Sánchez. Acaso surgían combinaciones poco ortodoxas, como Santa Bileisy o Pura Inmaculada Virgen, cuando no Epifanía de Jesús, Corpus Christi o incluso un Nolaborable Pérez.

La crisis de las ideologías, hacia los ochenta, dio paso al culto a lo norteamericano, a la hamburguesa, la novela rosa y la televisión. Florecen aliases infelices, verdaderas atrocidades como Macdonal Garrigues, Usamade Ramos  -por lo de “made in USA”-  o Usmail Álvarez  -aunque el correo americano no tuviera nada que ver con la llegada del pequeño-, Gary Cooper Fernández, Disneya García, Yuleidy Castaño, Minellys del Pozo -por Liza Minelly-, Pelusa María Novoa, -por “pelusa” Maradona- y así sucesivamente.

Aporto un toque político singular: Rubalcaba Martín Gala tampoco quedaría mal.


IMAGEN: Portada del "Almanaque Bristol", publicado para América Latina desde 1832. Entre su contenido destacan datos astronómicos, previsión del tiempo para todo el año, horóscopo y santoral. Similar al español "Calendario Zaragozano".

Para asombrarse con más nombres dominicanos, pinchar aquí.

viernes, 1 de abril de 2011

Bachata

Dentro del ambiente de la música caribeña, el merengue ha jugado siempre un papel preponderante. Algunos lo consideran, no sin razón, el baile nacional dominicano, el folclore nacional. Su tono alegre y desenfadado es lo que más suena, durante las 24 horas del día, en las radios del país.

El segundo o tercer puesto, salsa mediante, en un imaginario ranking de popularidad, se le podría adjudicar a la bachata, un ritmo híbrido del bolero, con algunas influencias de origen africano y otros estilos como el merengue citado, el cha-cha-cha, el son y el tango.

Desdeñada hasta un pasado reciente, esta música se consideró propia de las clases populares, y llegó a definirse como “música de amargados”, que no habrá en el mundo mayor infamia y baldón para una música. No obstante, el interés por la bachata surgió en los años 80, con el esfuerzo de algunos compositores dominicanos que vieron en ella el nacimiento de un nuevo género, aportando una visión diferente a la que articulaba esta expresión musical con lo urbano y de bajo estrato social. La expansión de los medios masivos de comunicación y el auge del turismo hicieron el resto.

La bachata reproduce el mismo espíritu melancólico, nostálgico y de animosidad amorosa de otras expresiones musicales latinoamericanas, como el tango de los barrios porteños de Buenos Aires, combinando pasión, amor y desamor, con la nostalgia del migrante.

Haciendo clic en la flechita de más abajo se puede escuchar
Obsesión, la bachata de mayor éxito internacional del grupo dominicano Aventura.



Etimológicamente, la palabra bachata tiene un origen africano para designar la juerga, el jolgorio y la parranda. Algunos vislumbran un antecedente español en el fandango. Con estos datos, no es de extrañar que se la hubiera considerado como una forma de recreación popular, una fiesta que se realizaba en cualquier patio, bajo la sombra de un árbol callejero o en una esquina cualquiera.

La mención más antigua sobre la bachata aparece en un documento de 1922 referido a los hombres del poblado de Sabaneta, que dice así: “encuentran en el pueblo todo lo que puede halagar sus vicios y apetitos mal contenidos: peleas de gallos, golosinas y ron. Pero lo que más les encanta y atrae es la bachata, de guitarras y cantos y boleros. Allá están largas horas, entre trago y trago, sin preocuparse para nada de la heterogeneidad social del conjunto, ni del hálito asfixiante con que el polvo y el sudor enrarecen el ambiente, ni de la forma incivil con que se arrebatan unos a otros las bailadoras, hasta que, muy entrada la noche, vuelven achispados al hogar”.

Nada raro que, inmersos en tamaña batahola, se olviden por completo de heterogeneidades, hálitos y formas otras que no sean las curvas de las atractivas bailadoras.

¡Tiempos pasados que no volverán!


IMAGEN: Fragmento del cuadro "Bachata", acrílico sobre tela de la pintora ecuatoriana Paulina Altuna, hoy residente en Suiza.

sábado, 19 de marzo de 2011

Las jorobadas ballenas de Samaná

Esta entrada se la dedico a José María, a Jacques y a Heiko,
compañeros de viaje en tan singular aventura.

Vamos a suponer, por suponer algo, que lo que se ve en la foto sea el lomo de una ballena jorobada. Eso es todo lo que vimos de las ballenas de Samaná.

Según la agencia de viajes, se trata de “una de las excursiones más bellas que existen en la República Dominicana”,  “un espectáculo sorprendente”, “unas 3.000 ballenas jorobadas “, “impresionante cuando los machos de 40 toneladas saltan arriba el agua y caen abajo unos metros adelante”… ¡Ah! Y acompañados de un “biólogo marino”. En fin, todo esto más el transporte, la navegación y un almuerzo típico dominicano por 75 dólares USA. ¡Una ganga!

Las fotos de la web de la agencia muestran un enorme macho con todo su cuerpo fuera del agua, o casi. En otra, un grupo de gente fotografiando una ballena desde la borda del barco, prácticamente encima del animal, sin la tortura del chaleco salvavidas (la gente; la ballena no necesita chaleco).

Llegamos a Samaná tan ricamente en una van aceptable, aire acondicionado imprescindible, excelente chofer y carretera nuevecita, circulando entre un suave paisaje vegetal que me recordaba alguna ruta paraguaya –ya saben, mi destino anterior–, tal vez por aquello de los trópicos: la República Dominicana muy próxima al de Cáncer, y Paraguay sobre el de Capricornio.

A bordo del barco, un moderno monocasco en fibra de vidrio, nos esperaba el biólogo marino que, luego de informarnos de que llevaba 18 años en la tarea, nos explicó los primeros detalles sobre las ballenas jorobadas que habíamos ido a observar, mamíferos que un día abandonaron tierra firme para adentrarse en el mar. El hambre, dijo él, o tal vez el problema de la vivienda, sospecho yo.

No obstante sus casi dos décadas de experiencia, el hombre consultaba una manoseada libretita amarilla de rayas antes de cada explicación. Nos contó que la ballena hembra no abandona jamás a su “pichón”. Alguien sugirió “¡ballenato!”, con lo que el sospechoso biólogo marino aclaró sin ruborizarse: “ballenato o pichón”. Y continúo tan campante su incierto speech.

Me había imaginado que 3.000 ballenas, como anunciaba la publicidad, eran muchas ballenas y que nuestro barco tendría que navegar con un par de marineros a proa, provistos de bicheros, para abrirse paso entre tanto animal. Craso error. Bajo un sol de justicia y fotoprotector del 50, durante más de una hora a rumbo nordeste, solo agua. Eso sí, azul turquesa de ensueño, para goce y deleite de nuestros sentidos. Nada de ballenas ni de machos saltando “arriba el agua”, como en el prometido espectáculo. Solo una pequeña flota de barquitos repletos de ilusión en su viaje a la quimera.

En el horizonte –a las 11 del reloj con referencia a la proa– algo más de media docena de embarcaciones en el lugar donde estaban las ballenas, según informó nuestro biólogo. La entrada al santuario debe hacerse con cierto orden porque solo pueden permanecer allí, simultáneamente, tres buques alejados un mínimo de 70 metros de la ballena y su ballenato, por un tiempo máximo de media hora, para no estresar a los animalitos.

Empecé a hacer fotos como un loco a toda espumilla blanca que pudiera anunciar la súbita aparición del elusivo “centáceo” –biólogo marino dixit–. A los 15 minutos de dejarme los ojos sobre el mar, enrojecidos de tanto no ver nada, la autoridad medioambiental decidió que se acabó la función –y la decepción y los 75 dólares– porque había muchos barcos esperando. Y nos fuimos.

Nos fuimos a Cayo Levantado donde un delicioso pescado frito y un “coco loco” fresquito y dosificado, nos hicieron olvidar el fracaso definitivo de nuestro aventura Moby Dick style.

La próxima vez me compraré un DVD de la National Geographic. No necesitan protector solar.


IMAGEN: La "yubarta" es conocida vulgarmente como "ballena jorobada" por arquear el lomo antes de sumergirse. Durante la época de reproducción, los machos vocalizan "canciones" para cortejar a las hembras y rivalizar con sus competidores. Quien mejor cante una bachata ¡premio!

sábado, 5 de marzo de 2011

Diálogos para besugos

El besugo es un pez teleósteo acantopterigio y, bien a su pesar, muy rico cocinado al horno. En su segunda acepción, el diccionario de la RAE define al besugo como "persona torpe y necia".

Diálogos para besugos fue, durante muchos años, desde 1951, una sección del humorista Matías Guiu en los comics de la época, que entonces llamábamos tebeos. Copio de muestra las primeras líneas de uno de aquellos diálogos ciertamente imposibles, de un humor irracional y estrambótico, excéntrico y estrafalario:


Buenos días

Buenas tardes
¿Cómo está usted?
Mi mujer, bien
Y el gato, ¿ya se fue?
No, ahora casi no ve la televisión
¿Le han puesto gafas?
Sí, aunque no las necesitaba
Estos jóvenes...


Los tiempos cambian, y ahora los diálogos para besugos surgen, espontáneos, al primer intento de recibir una explicación razonable a través de uno de esos call center de tortura y desatención al usuario de un servicio cualquiera.
Les ofrezco uno reciente, real como la vida misma:


Iberia, líneas aéreas de España. Buenos días.

Hola, buenos días. Mire, tengo un billete de regreso a Madrid para el 1 de abril y lo quería cambiar para el 14.
Muy bien. Sabe que el cambio de fecha tiene un costo de 150 euros, ¿verdad?...
No, no lo sabía… La última vez eran 100 euros.
Sí, pero ahora son 150. Vamos a ver… Le estoy mirando el cambio para el jueves 14… No, lo siento, para el 14 no puede ser. Usted tiene un billete tarifa P válido por tres meses y expira el 9 de abril.
¡Vaya por Dios! Pues cámbiemelo para el mismo 9.
Un momento… Es que el 9 no hay plazas. La primera fecha disponible es el 10.
Bueno, pues para el 10 entonces.
Sí, señor, pero el 10 tiene otro precio, porque su billete caduca el 9, como le digo. Para el 10 tendría que abonar una tarifa de seis meses de validez que le saldría por… A ver… Sí, le saldría por 1.241 euros exactamente.
¡Cómoooooo! Bueno, supongo que de ahí me deducirían el precio que ya pagué, unos 850 euros, creo... ida y vuelta.
No, señor, tiene que abonar la tarifa completa. La que usted posee actualmente ya no tendrá validez el día 10 porque finaliza el 9, como le he explicado.
Vale, pero, si no disponen de plaza para el 9, yo no tengo la culpa. He pagado un regreso a España hace meses y ahora me dice que, por un día, por solamente un día de diferencia debido a que Iberia no tiene plaza, me va a cobrar 1.241 euros…
Así es, señor, son las tarifas. No obstante, podría usted viajar el 14 de abril, como desea, cambiando a primera clase. Ahora mismo tenemos una oferta.
¡Ah! ¿Si?... ¡Qué interesante!...
Sí, señor, con la oferta le saldría a 2.569 euros, ida y vuelta.


IMAGEN: Arriba, cabecera del TBO, un cómic español (1917-1998) que dio origen al término "tebeo", incluido en el diccionario de la RAE . En el centro, sin comentarios... Mejor haga click sobre este enlace y disfrute con las ballenas de Samaná. Más inteligentes... pero difíciles de ver.

sábado, 19 de febrero de 2011

Manual de química

Si cuando te encuentras frente a una persona del sexo contrario sientes como si tuvieras mariposas en el estómago, te tiemblan las manos, no sabes qué decir, te ruborizas como un colegial, tartamudeas y te ríes por nada… no hay duda de que has encontrado tu media naranja. En otras palabras: te has enamorado.

Estos síntomas son las consecuencias de complejas reacciones químicas del organismo, que tienen su origen en fundamentos físicos y sicológicos. Antes de que una persona se fije en otra, ya dispone de un molde completo de circuitos cerebrales que determina los rasgos esenciales de la persona a quien amar, un mapa mental construido en nuestra niñez a partir de experiencias, hechos fortuitos, asociaciones con miembros de nuestra familia, amigos, etc.

Cuando encontramos a la persona deseada, se dispara la señal de alarma y nuestro organismo entra en ebullición. Se producen descargas eléctricas en nuestras neuronas, y andanadas hormonales que disparan la producción de sustancias químicas como la dopamina, norepinefrina y serotonina. El hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas suprarrenales para que aumenten los niveles de adrenalina y noradrenalina, neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas.

Sus efectos se hacen notar al instante: el corazón late más deprisa, sube la presión arterial, se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular y se generan más glóbulos rojos, con el fin de mejorar el transporte de oxígeno en la sangre. Todo ello desencadena una especie de “imbecilidad transitoria” -en palabras de Ortega y Gasset- que convierte lo racional en irracional, la serenidad en nerviosismo y la prudencia en torpeza.

Pero nada es eterno. El estado de enamoramiento perdura entre dos y tres años.  A veces, algo más. Con el tiempo, el organismo se va haciendo resistente a todas estas substancias y la atracción bioquímica decae. Comienza entonces una segunda fase con la presencia de otro tipo de compuestos químicos como las endorfinas, de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos, que confieren al sujeto la sensación de seguridad, paz y comodidad, dando lugar a lo que se ha llamado la etapa del apego.

En los recién casados se produce una gran cantidad de oxitocinas, responsables del amor pasional y el entusiasmo sexual. El cerebro envía una señal a la hipófisis provocando la liberación de hormonas eróticas, estrógenos y progesterona, por ejemplo. La glándula del timo segrega timina en mayor cantidad, la sangre se alborota y se acumula en puntos sensibles que facilitan la excitación.

Una relación sentimental donde el factor pasional es preponderante puede durar entre 90 y 180 días como máximo. Tras la disminución de la feniletilamina, de la familia de las anfetaminas, las personas se sienten cada vez menos enamoradas. Cuando la relación de pareja se rompe, el cuerpo experimenta una especie de síndrome de abstinencia, coincidente con el ansia de comer chocolate, rico en feniletilamina, que padece mucha gente frustrada.

Sin embargo, si queremos conservar a quien ha provocado que nos comportemos y sintamos de manera diferente, es necesario buscar formas imaginativas de convivencia, y luchar para que el proceso deje de ser meramente químico. Sin manual.


IMAGEN: "El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta hay que tirar el bote y empezar uno nuevo". (Jardiel Poncela)

sábado, 5 de febrero de 2011

Leyendas dominicanas: Brujas

A veces estacionan sus escobas en lo más alto de la torre Washington, en el malecón, y se sientan a descansar un ratito escuchando el rumor del mar, que dicen que relaja mucho. Luego continúan viaje hacia Jarabacoa y otros valles de la región montañosa de La Vega, donde se reúnen de noche con sus colegas, bajo las matas de plátano de los conucos, a concebir maldades para los días siguientes.

En la oscuridad sin nubes, con un chin de suerte, podremos verlas cruzar  -sombra azabache-  por delante de la luna llena. Son las brujas.

Dice el mito que llegaron con los colonizadores, como una indeseada herencia que aún conserva los ecos de las creencias medievales de la Europa arcaica. Son seres de la noche, mujeres envejecidas y tétricas, sombrías y lúgubres.

Como en la rancia tradición, se desplazan en escobas, precursoras de los vuelos de bajo costo. Hay quien asegura que se quitan la piel y la ponen en remojo en una tinaja, antes de iniciar el vuelo, al grito de “¡sin Dios ni Santa María!”, una suerte de ábrete sésamo para acceder a las fuerzas más oscuras.

Mientras surcan las tinieblas, se escuchan sus espeluznantes carcajadas y destempladas salmodias, cuando no resoplan al viento un áspero y hosco foo foo foo con el que ahuyentan a quienes las descubren.

Pueden convertirse en negros pajarracos de mal agüero que revolotean sobre las casas emitiendo graznidos pavorosos, anunciando una muerte, una enfermedad o un daño irremediable e inmediato.

Las brujas dominicanas succionan la sangre de los recién nacidos sin bautizar, extrayéndola del ombligo o del dedo gordo del pie, a través del peciolo hueco de una hoja de higuereta o de lechosa; es decir, de ricino o de papaya en el español común. Para evitar esta desgracia, se les coloca a los neonatos una cintita roja con un amuleto en forma de mano empuñada de color negro que, según la sabiduría popular, les protege contra la brujería. Se cree que no atacan a los hijos de sus compadres ni a los mellizos ni gemelos.

Se espanta a las brujas colocando una testa de escoba cerca del techo, sobre la puerta de la casa, o dispersando granos de sal, mostaza y ajonjolí.  Temen especialmente a la sal que, por volar sin piel, escuece horriblemente sobre la carne viva y les inmoviliza las articulaciones.

Tumbar una bruja es trabajo de los tumbadores, personas con cierto poder que conocen los rituales necesarios. Cuando se atrapa a una hay que inmovilizarla hasta el amanecer. Con el sol, el encantamiento se rompe y puede descubrirse la identidad real de la maligna mujer.

En los más atroces tiempos del cristianismo europeo, la Congregación del Santo Oficio (Papa Pablo III, 1542) se llevó por delante a científicos, aristócratas, villanos, desgraciados, piltrafillas, herejes de variada calaña y a cualquiera que no acatase los principios de la santa madre iglesia. Pero, a mi entender, la candidata perfecta a la hoguera fue la bruja, por su bajo perfil y el repudio y temor de toda la comunidad, adornada con una tenebrosa y satánica vida, según los cánones de la época.

Los tiempos han cambiado y, en cualquier lugar del país, ahora, las brujas modernas echan las cartas y leen naipes, manos, bolas de cristal, posos de café y huesos de gallina, y aseguran tener comunicación con personas fallecidas, con santos o con el mismísimo diablo.

Cuando llueve y hace sol dicen que en algún lugar escondido se está casando una bruja.


IMAGEN: Espantabrujas colocado entre el techo y el marco superior de la puerta de la vivienda a proteger.

viernes, 21 de enero de 2011

Estupidiario

“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además, también lo son la mitad de los que no lo parecen.” (Quevedo)

Para ser una celebridad no se exige un coeficiente intelectual mínimo ni conocimientos de economía, lógica, aritmética o geodesia.

Dispuestos en todo momento a alegrarnos el telediario con alguna majadería, la tropa del famoseo no calla ni debajo del agua. Después de tantos siglos de ingeniería evolutiva, el talento se ha licuado en la sopa iletrada de la memez de esta gente. Si los tontos de antaño reparaban relojes, los de hogaño salen en Hola, promocionándolos.

Aquí dejo constancia de una docena de frases estúpidas que se escucharon en 2010, cosechadas en huertos de hemeroteca. Algunas duelen, otras espantan, la mayoría da pena o induce a la risa, según se mire. En todas, la inteligencia se declaró en huelga.

Las breves apostillas son mías; del recolector.

Cristina Aguilera: “¿Alguien sabe dónde se celebrará el festival de Cannes de este año?". Casi seguro que en Cannes, geógrafa.

Arnold Schwarzenegger: "Creo que el matrimonio homosexual es algo que debería darse entre un hombre y una mujer". Parece que el clembuterol también afecta al cerebro.

Mariah Carey: “Siempre que veo en la tele esos pobres niños hambrientos de todo el mundo, no puedo evitar llorar. Me gustaría ser así de flaquita, pero no con esas moscas y muertes y esas cosas”. Sin comentarios.


Brooke Shields: “El fumar mata y, si te mueres, has perdido una parte muy importante de tu vida”. De paso dejas de fumar definitivamente.


Shakira: “Voy a viajar a Roma, porque es la tierra donde nació Nuestro Señor Jesucristo”. Y en Belén, los Monty Python.


Bibiana Aído: “A todos los miembros y miembras”. Interesantísima aportación al diccionario de la RAE.


Sofía Mazagatos: “Todavía no he encontrado la hormona de mi zapato”. Cuestión de seguir buscando.


Terelu Campos: “La aspirina fluorescente es más rápida y eficaz”. Además, no se necesita prender la luz para encontrarla.

Kate Moss: “Les puedo adelantar que es un país brasileño que no queda muy lejos de aquí”. Le habían preguntado dónde sería su próxima pasarela.


David Beckham: “Quiero que mi hijo Brooklyn sea cristianizado, pero no sé todavía a qué religión”. Algunas sugerencias: arrianismo, gnosticismo, montanismo, eutiquianismo, pelagianismo, maniqueísmo…


Greg Norman: “Debo todo a mis padres, especialmente a mi padre y a mi madre”. Las deudas en familia son más llevaderas.


José Luis Rodríguez Zapatero: “Este gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones". Tales como el paro, los impuestos, las pensiones, el IPC, la edad de jubilación, el incremento del precio del gas, de la electricidad, del transporte público… ¡Atrabiliario adivino!


Moraleja: Más vale estar callado y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.



IMÁGENES: Arriba, Bart, de la serie Los Simpsons, ante una inteligente decisión. En el centro, Sofía Mazagatos, bella modelo española.

jueves, 6 de enero de 2011

Reyes Magos

Durante las breves vacaciones de Navidad que disfruté en Tailandia con mi familia, quiso el azar que coincidiéramos en el hotel de Bangkok con los mismísimos Reyes Magos de Oriente.

Gente sencilla en lo grande y grande en lo sencillo, no me fue difícil acercarme a ellos mientras nos movíamos por el restaurante en ese incesante ir y venir al bufé, a recargar el plato.

Quise agradecerles tantos lápices de colores, tantos cuadernos para pintar y tantas arquitecturas  -aquellas maderitas coloreadas con las que construíamos cualquier cosa-  que, cada 6 de enero, año tras año, me dejaban en el caserío de mi abuelo. Nunca conseguí verlos. Tan ocupados en aquella noche mágica, siempre acababan de irse cuando yo llegaba en busca de mis tesoros. La buena suerte me indemniza con creces ahora de aquellas pequeñas frustraciones.

Sus reales pajes y la austera seguridad del hotel me permitieron, a sugerencia de los Magos, sentarme junto a ellos para disfrutar de una inusual conversación.

Cada año tienen más dificultades para complacer a los niños. Les hizo mucha gracia lo de mis maderitas, y me contaron que ya no recuerdan cuándo se las pidieron por última vez. Ahora todo son nintendos y consolas y laser-pistola espacial y mucho gameboy… Un problema con las pilas. La crisis está afectando a los fabricantes de estos artilugios quienes, para ahorrar en costos, ya no las proporcionan. Ellos, los Magos, no pueden responsabilizarse de tanta batería por los riesgos medioambientales que conlleva su transporte. Sugieren a los papás que se hagan con una buena provisión y con un destornillador de estrella para abrir y cerrar la tapa del rediseñado alojamiento.

Dicen que hay mucha competencia. Entre el barrigudo de rojo, el Esteru en Cantabria, el Olentzero en el País Vasco, el Tió en Cataluña, el Apalpador en Galicia y otros menos conocidos, la demanda de juguetes crece sin cesar y, claro, los fabricantes que les surten aumentan los precios cuanto pueden.

Pregunto por el barrigudo de rojo. Se trata, como suponía, de Papá Noel, Santa Claus, Viejito Pascuero, Colacho o San Nicolás, que con todos estos nombres y alguno más se le conoce por ahí. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Amsterdam, hoy Nueva York, llevaron allá el mito de Sinterklaas que la burda pronunciación angloparlante convirtió en Santa Claus y que, con el tiempo, derivó en el bodrio sociocultural y memo de Santa, a secas.

Este año tienen otra preocupación adicional. Las catástrofes naturales que se cebaron con nuestro planeta en 2010, han dejado a cientos de miles de niños sin familia y sin modo de hacer llegar sus esperanzas a los Magos. Los Reyes trabajaban duro en aquellos días de Bangkok para no dejar a ningún infante sin su dosis de cariño, sin su pedacito de ilusión y fantasía. Espero que lo hayan conseguido con el apoyo y la generosidad de todos nosotros, y que las sonrisas hayan vuelto, al menos por un día, a los rostros inocentes de Haití, China, Rusia, Pakistán… y de tantos otros lugares donde nos necesitan con urgencia.

Me despido de Sus Majestades. Ellos son los artífices de darle marcha atrás al tiempo y hacernos retornar a los días en que era tan fácil ser feliz que bastaba con desearlo.

Con un truco elemental, querido Watson: el pequeño milagro de la ilusión.


IMAGEN: Bailadoras de tumbe en Arica. Durante la colonización española, la festividad de los Reyes Magos era día de asueto para los esclavos negros, quienes salían a las calles a bailar al ritmo de sus tambores. Esta celebración dio origen a la "Pascua de los Negros" que se celebra aún en algunas comunidades afroamericanas y caribes.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Navidad

Un ángel se apareció a José y le dijo: “María dará a luz un niño y le llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1: 21).

“Jesús nació en Belén de Judea” (Mateo 2: 1). “Le envolvieron en pañales y le acostaron en un pesebre, porque no había lugar en la posada” (Lucas 2: 7).

“El pueblo, que andaba a oscuras, vio una luz grande. A los que habitaban en tierra de sombras, la luz les resplandeció. Se acrecentó el regocijo y la alegría por la llegada del salvador”. (Isaías 9: 2-3).

Exactamente eso es lo que estamos celebrando… o deberíamos celebrar: el nacimiento de un hombre que vino al mundo a dar su vida por el perdón de los que no saben lo que hacen y de los que sí lo saben.

Pero la realidad, obstinada, semeja haber superado nuestro símbolo de la Navidad  −el Niño Jesús−  para ponernos en manos de un personaje barrigudo, disfrazado con un grotesco traje rojo y una enorme barba blanca, postiza por más señas. ¿Alrededor?... Lucecitas de colores formando estrellas y trineos e iluminando arbolitos nunca vistos por estas latitudes tropicales.


Comerciantes haciendo estragos con el dinero de las regalías: “Ven a celebrar la Navidad comprando en […]”. Póngase aquí el nombre de cualquier calle peatonal o del
mall que se desee. Otro propone: “¡Pídele a Santa! Mi lista para Santa en esta mágica Navidad” y a continuación, la hoja se llena de líneas horizontales para que el nene o la nena escriba, sin torcerse, su inventario de caprichos.

Un popular diario publica un suplemento
Especial Navidad.  Entre páginas y páginas de anuncios invitando al consumo, se felicita porque llegaron los cuartos, sugiere cómo decorar los espacios según las últimas tendencias, nos propone una mesa esplendorosa y hasta un menú a base de platos dominicanos. Asegura que “la Navidad se llena de emoción brindando con […] el auténtico sabor de la Navidad” o con un amaretto di amore, como broche de oro, nada menos.

No falta una tienda de repuestos (?) que “puede hacer la diferencia irradiando bondad, paz y amor en esta época”; un arroz que “alimenta tu espíritu navideño” o unas fiestas con internet “a doble velocidad”. La publicación dogmatiza con alborozo: “¡Santa y los Reyes existen!” y termina con media paginita izquierda dedicada a los 150km de recorrido de Nazaret a Belén, lamentando el conflicto bélico que los separa.


Ni alusión, ni atisbo, ni referencia a una fiesta profundamente enraizada en la religión y en la ética, en esa dimensión social del amor, la compasión y la piedad, como valores inequívocos de nuestra condición humana.


Mientras, ahí al lado, cientos de haitianos mueren de cólera, indiferencia y olvido.



IMAGEN: Belén en barro. Artesanía paraguaya. Museo del Barro, Asunción. (Foto FG)

sábado, 11 de diciembre de 2010

El quinto sabor

¿Se puede describir el sabor de una sopa de algas o de un sukiyaki o, simplemente, de la salsa de soja? Por más que una persona entrenada pueda llegar a percibir decenas de sabores distintos, todos ellos son, en realidad, combinaciones de cuatro sabores básicos: amargo, salado, agrio y dulce, del mismo modo que los colores que vemos no son sino combinaciones de tres colores elementales.

Se considera que los sabores dulce y amargo cumplen cometidos muy distintos. La función del dulce es identificar una fuente de calorías en los alimentos, mientras que el amargo ejerce como
sensor de alarma para substancias potencialmente tóxicas.

Cuando el sabor amargo se percibe con gran intensidad, puede llegar a provocar el rechazo de la comida. Por el contrario, el organismo reclamará alimentos dulces en situaciones en las que peligre el suministro energético. Esta especie de
sabiduría del paladar explica que las preferencias gustativas de un individuo pueden modificarse de acuerdo con las necesidades de su organismo, ante situaciones diferentes.

En paralelo con el incremento de popularidad de la cocina asiática, la ciencia se ha visto también impregnada de aromas orientales, al incluir entre el tradicional cuarteto –amargo, salado, agrio y dulce– un quinto elemento: el
umami. Aceptado recientemente como un nuevo sabor básico, su descubrimiento se remonta a principios del siglo XX, cuando el científico japonés Kikunae Ikeda, atraído por el sabor de las algas marinas, logró aislar la molécula responsable.

Percibir el nuevo sabor es, para quienes no lo conocen, casi tan difícil como describirlo:
“Un paladar atento –explicaba Ikeda– notará una sensación que no podrá catalogar en el marco de los cuatro sabores clásicos”.

Realmente, lo que descubrió este hombre fue el glutamato, sin cuya aportación no sería posible percibir el nuevo sabor. Distinguir el
umami requiere mucha práctica. No se trata de comprar un paquete de ajinomoto y sazonar los alimentos sin ningún control. El glutamato monosódico es un receptor gustativo que debe ser utilizado con sabiduría. Los pescados, carnes, verduras y legumbres mejoran con la adición de este producto pero, en cambio, en lácteos, cereales y postres acontece todo lo contrario.

Definitivamente, un sancocho dominicano es siempre un valor –y un sabor– seguro. Sin aditivos.



IMAGEN: Platos de la cocina oriental. La mayor parte de los datos utilizados en la entrada de hoy los he obtenido de la revista Science y de algunas páginas web relacionadas con el glutamato y la cocina.